Martes, 26 de Diciembre de 2006

Vaya con la Muestra del Cómic de Zaragoza

Archivado en: De salones - Iru @ 1:03 pm

Entre empacho y empacho y con un trancazo que no me tengo, aprovecho para contaros lo bien que ha salido la V Muestra del Cómic de Zaragoza, a pesar de las fechas de celebración, vísperas de Nochebuena y Navidad. El viernes, día de inauguración de la Muestra, caía una fina llovizna gélida y persistente  y el sábado amaneció uno de los días más fríos del mes. Sin embargo, ni las fechas ni el clima impidieron a más de mil personas visitar la Muestra del Cómic durante la primera tarde de apertura. Fue una grata (y gran) sorpresa para todos la espectacular acogida que ha tenido el evento en su nueva ubicación en el Auditorio de Zaragoza. La amplitud del recinto y la distribución de los stands también satisficieron a los expositores. Una Muestra bien organizada que, efectivamente, puede dar pie a la consolidación del Salón del Zaragoza.

Como no podía ser de otra manera, los malavideros lo pasamos en grande. Nuestro stand estuvo de bote en bote ambos días. Y es que no sólo coincidimos todos los malavideros al tiempo, sino que pudimos ver, entre nuestros compradores, muchas caras conocidas de otras ferias y salones. Ya os he contado otras veces lo mucho que me sorprende que los aficionados vuelvan de año en año para ver qué novedades traemos, en lugar de venir a tirarnos piedras, embrearnos y emplumarnos. Mariano: Una tras otra y Stupiderman se llevaron la palma en ventas, aunque ningún tebeo se quedó atrás.

Lo mejor del salón, como siempre, fue la gente. Amigos que vemos con menos frecuencia de la deseada se acercaron a pasar un rato con nosotros. O aquel señor de Guipúzcoa a quien conocimos en Getxo y  que no se pierde ni un sarao. O esa chica rubia que presumía de tener todos nuestros cómics y se indignó al ver que le faltaba "El Chocholoco". "-¡Pero por qué nadie me ha enseñado éste!". O los yayos que compraron "La morica encantada" para sus nietos porque era una leyenda que conocían desde niños. O la señora que venía buscando algo para su sobrinico. "-¿Cuántos añicos tiene?"- pregunté enseñándole el Pinta Daroca, nuestro tebeo infantil para colorear. "-Veintitrés". Joer, con el sobrinico. O ZalayA, que vino los dos días y, amén de regalarme unas chapas y aguantar mis fútiles intentos de celestineo, aún tiene que explicarme qué más puede sacarse de los Runaways tras los nueve primeros números. ¡Ay si yo tuviera unos (varios) añicos menos! O el simpático lector a quién logré sonsacar con taimadas artimañas su identidad secreta, que no revelaré aquí. "-¿Cómo firmas? ¿Cómo firmas? ¿Cómo firmas? Dímelodímelodímelo". O el muchacho con coleta que me preguntó cuáles eran mis historietas en la revista. Al contestarle que las de Don Chechu, él repuso tajante: "-No están mal". Y se fue, dejándome con las piernas temblando. A partir de una determinada hora todo se volvió borroso, pero aún recuerdo a Jorge, que venía preguntando por Bernal y le endosé una camiseta. También creo que conocí a un tipo que tenía un blog de un enano (o algo así), pero mis recuerdos se nublan y no sé si me lo he inventado, me lo han contado o lo he vivido.

Por si acaso, sea lo que sea ¡no fui yo!

¡Buen día a todos! 

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