Ay, si alguien me hubiera contado lo que iba a encontrarme leyendo cómics de superhéroes…
1- Prepara la cartera
Sí, lector no iniciado, ve sacando billetes. Imagino que te parecen caros los cómics de Astiberri o los de SinSentido. Pero cuando pagas del tirón 24 eurazos por un tomo, se acabó. Te llevas a casa una historia enterita, con principio y final y tapas de cartón. De cartón del duro. Si te gustan las sagas europeas de tomos carillos, estás de enhorabuena porque, con suerte, tendrás un tomo al año. Así son los franchutes. Sin embargo, los cómics de superhéroes no terminan nunca, los personajes son eternos, y cada cómic de grapa que compres te va a costar alrededor de dos euros. Cuenta además con que nunca harás una sola colección, que para eso están los crossovers, los elseworlds y los whatifs, para sacarte los cuartos. Ay.
2- Abre tu mente
Se acabaron las historias cotidianas en las que la señora gorda del quinto saca la ropa a tender y se le caga una alondra, mientras Jean-Paul, que lleva un año sin mojar, compra unas castañas en la plaza. Aquí, encontrarás marcianos, supertíos y cachondas en bañador; todos ellos con algún tipo de poder o rareza y con mejores o peores intenciones. Y amoríos, muchos amoríos de quiero y no puedo y cuando puedo no quiero. Amantes de Teruel mutantes que no se pueden tocar, eternos triángulos amorosos, y cuernos con marcianos que toman la forma de tu amorcito sólo por joder. Por joder de dos formas. Y así ¿quién puede concentrarse en salvar el planeta?
3- No intentes entenderlo
Si vas a ponerte a racionalizar las cosas, mejor léete Isaac el pirata, que se pegó una hostia en el segundo tomo, se le ha quedado la tocha como un cuatro y ningún ser de otro mundo ha venido a arreglársela. Puro realismo. En los tebeos de superhéroes, los guionistas juegan con palabros y conceptos que ni ellos entienden. Nanocosas por aquí, dermoesqueletos por allá, vórtices, dimensiones desconocidas, mundos inventados… Oh, Dios mío ¡estamos perdidos! !Las nanopartículas desprendidas durante la eclosión del vórtice de la dimensión temporal se han agrupado en un dermoesqueleto! ¡No, los que estamos perdidos somos nosotros!
4- Ante todo, mucha calma
La serie está tomando cariz de mierda pinchada en un palo, piensas mientras lees el último número de tu serie favorita. Y decides dejarla. ¡Que te crees tu eso! Un guionista, aparte de las cuatro reglas, sabe cómo poner los dientes largos. De hecho, no necesita esas cuatro reglas. Última página y cliffhanger brutal. ¡No puedes dejar la serie ahora! ¡Cómo vas a aguantar un mes! Los tebeos de superhéroes no están hechos para lectores impacientes, ansiosos y compulsivos.
5- Quien tiene un colega, tiene un tesoro
Es hora de practicar el intercambio de tebeos. Se socializa, se ahorra y, sobre todo, se lee mucho más. Eso sí, tú lo haces, sabes que ellos también lo hacen, pero nunca hay que decirlo en voz alta. Leer tebeos ajenos en el váter es una práctica común, pero saberlo es tan desagradable como saber que tus padres aún follan. O los viejos, ¿los viejos mojan?
6- No olvides tu lista
Es indispensable que tengas una lista de los cómics que te faltan y que la lleves siempre encima. Si te entra el apretón consumista sin ella es probable que termines comprando cómics repetidos para solaz del tendero. Que parece una tontada pero…
7- Atento a la tara
La grapa es traicionera. Es así. Se amontona, se soba, se busca, se saca, se mete, se dobla y se arruga. El formato es endeble, y cuidado, porque si se moja, es como un gremlin, estás jodido. Si estás tan tarado que acostumbras a examinar las esquinas y lomos de los cómics antes de comprarlos, para tener tomos impecables e impolutos, encontrar grapas superheroicas en buen estado puede ser una odisea. Ahora bien, como parte positiva, puedes tirar tu grapa al suelo cien veces, que seguirá teniendo la misma mala pinta.
8- Olvida la estética de tu colección
Toda la vida comprando tomos estupendos, de ésos que dignifican, y de repente te encuentras con tropecientos cómics en grapa, que no se sostienen por sí mismos, sino que los tienes que poner entre el Cages y el Blanquets y conforman un conjunto chapucero. Y si los embolsas es peor, porque no sabes si tienes una colección de tebeos o de pruebas de un crimen.
9- Hazte valer
¿Así que te gusta el Espidermal ése, eh? - pregunta tu cuñada, menuda arpía, en la comida familiar- ¡Pues igual que a Josemi! Josemi, por si no ha quedado claro, es tu sobrino, que tiene tres años y apenas diez dientes. Y es que claro, tienes unas cosas… A tu edad… ¿Acaso no sabes que los cómics son para niños? Sobre todo los de tipos en mallas, porque mal que bien, con sudor y lágrimas, puedes argumentar que una historia de nazis en la que gatos nazis revientan ratoncitos judíos contra un muro, es para mayores. ¿Pero qué hacer cuando Josemi va al colegio con su cartera de Espaidermal?
10- Relájate y disfruta de tus cómics
Porque después de esperar un mes colgado en un cliffhanger brutal, de haber buscado como un poseso la grapa en buen estado, y de haber aguantado los chismes de tu cuñada y las miradas de soslayo de tus compañeros de trabajo, te mereces eso y más.
¡Buen día a todos!