Entintado ¿definitivo?
Aprovechando que se acerca el día de los muertos, me ha tocado un fin de semana aterrador delante del papel caballo y las plumillas. Uuuuuuh… entintado…
El lápiz de las tres páginas para el próximo Malavida, mal que bien, ya estaba hecho, pero ay, la tinta es la cruz de la dibujanta aficionada y poco habilidosa. Y es que la tinta es de un definitivo que asusta. Cuantas veces la he cagado estrepitosamente, he pulsado mentalmente control-z para deshacer y ¡no se ha deshecho una mierda! La tinta, como os digo, es definitiva y todo lo definitivo o semidefinitivo me da pampurrias, a saber: compromisos, bodas, cortarse el pelo, morirse, tirar cosas, y cómo no, entintar.
Por si el tema entintado no fuera suficientemente terrorífico por sí mismo, la etiqueta del bote de tinta china que uso, tiene un pedazo de araña con chistera de lo más siniestra. Es decir, una araña convenientemente pertrechada para el funeral que va a resultar entintar cada página.
Estos de Windsor and Newton sí que saben dar mal rollo. Qué poco ponen un simpático pingüino, o un avestruz molón. Ya estoy viendo a los de marketing: "Como entintar es tan disgusting, ponemos en el bote un arañón así como superfúnebre y superdemalrollo, a ver si los monigoteros cambian de aficiones y se apuntan al gimnasio, osea".
Y es que esta semana me he sensibilizado mucho con el tema de los colores. He tenido la suerte de asistir a un curso de teoría del diseño, composición, color y tipografía. Aunque siempre hay algún elemento que no percibe nada aunque le echen agua hirviendo, las sensaciones que nos producen los colores son más o menos comunes. De ahí casi todos los superhéroes vayan de azul y rojo, que el cobarde bastardo de Frank Miller sea amarillo, y que la misteriosa Delia Ojos Azules tenga ¿todo? azul.
En definitiva, que no nos deprima una araña vestida de enterrador en el bote de tinta. Que los de marketing son unos cabrones y seguro que van de rosa.


