Malavida 14, al límite
Al límite estoy yo para entregar las tres páginas que he perjurado hacer para este número la revista Malavida. Ya sé que no suena precisamente a trabajo ingente, pero una tiene sus muchas carencias. En esta ocasión, el demonio prejubilado Don Chechu emprende un singular viaje hacia el departamento de Atención al Cliente de la red municipal de autobuses, con la intención de reclamar el dinero de un billete caducado. La única razón que se me ocurre para que en semejante historieta costumbrista aparezcan dinosaurios, abismos de lava hirviente y huskys siberianos es que mi yo-guionista es de un cabrón tremendo. Con lo interesante que es el eslaisoflaif, con sus cardos, sus compresas y baturros, donde las limitaciones del dibujante son menos evidentes. "Recuerdo que de pequeño tenía un perrito llamado Lolo". Ostias, si no sé dibujar perros… "Recuerdo que de pequeño tenía un pez llamado Colorines". Perro, pez, la memoria es tan frágil…
El tema principal de este número 14 de Malavida son las Joyas Literarias Juveniles. Mirad la portada que se ha marcado el ilustre Kalitos.
¡Qué bárbaro, el tío! Y también un poco cerdo… Bah, hablo desde la envidia…
¡Buen día a todos!


