Siempre podemos ser amigos, ¡y una mierda!
"Pero… podemos ser amigos" es lo que decimos cuando alguien que no nos gusta comete el terrible error de declararse. Eso y lo de "quedar como amigos" cuando dejamos a alguien o nos dejan, sirven para suavizar situaciones incómodas. Pero no hay que engañarse. Ni él ni ella quieren ser amigos. Seguirán queriendo mojar como amigos, follar con otro sin remordimientos o no volver a vernos en la vida. Cualquier cosa menos ser amigos.
La diplomacia de los bienqueda se junta siempre con el nulo entendimiento de los rechazados.
- Creo que le gusto a Fulana- te cuenta un amigo- Ayer por la noche no paró de mirarme y de tocarse el pelo. ¿Tú que opinas?
- Euuuh… - respondes inteligentemente. Un buen amigo nunca dirá que la pelleja estaba mirando al tipo de al lado y que se toca el pelito porque es un rato pija. Menudo panorama.
- Yo creo que sí, porque ayer me miró mucho- insiste con los ojos tan brillantes que parece salido de un manga shojo.
- Pues no sé -dices, cuando en realidad lo sabes perfectamente- Pero vamos, que a mí no me hagas caso, que nunca me entero de nada- añades, en parte porque es verdad y en parte porque eres un gran amigo y no quieres herir sus sentimientos contándole que la fulana estuvo haciendo señas a sus espaldas para que la rescatasen.
- Le voy a decir que me gusta - decide tu amigo en un impulso desconocido en él. ¡Horror!
- ¿Tú se lo dirías? -duda. ¡Rápido, sé el mejor amigo y sálvale de la ignominia!
- Yo no - atajas a ver si le convences - Pero porque yo soy más bien cortao para estas cosas…
¿A quién vas a convencer así? Y luego, el consabido drama: el amigo o la amiga que abren su corazón, el otro o la otra que sólo quieren "ser amigos", aquéllos que se conforman pero les persiguen psicóticamente "como amigos", y los otros que no ven la forma de escabullirse, hasta que al final ni amigos ni hostias. Entre mujeres es mucho peor, porque no sólo no evitamos estas situaciones, sino que además las propiciamos: Tía, yo creo que le gustas. ¿Yo? Qué va. Que sí que sí. Chica, no sé. Yo lo veo clarísimo, si fuera tú, me lanzaba… Lo difícil es saber si es por maldad o por empatía.
Mawil, habla de esto en su estupendo cómic "Siempre podemos ser amigos". Cuatro divertidas anécdotas con un poso de amargura en las que el autor recuerda junto a sus amigotes, y con unas cervezas de más, lo pringao que ha sido con las mujeres. Bueno, Mawil y todos alguna vez.
Defecalificación: ![]()
Siempre podemos ser amigos - Mawil (Colección Chispa - Bang Ediciones). 64 páginas b/n. PVP 11 €


