Lunes, 16 de Octubre de 2006

Malavida en Marruecos

Archivado en: Malavida hasta en la sopa - Iru @ 5:20 pm

Malavida en MarruecosNo contentos con molestar a los chinos, ahora les toca el turno a los marroquíes. Mirad lo que ha enviado otra amiga, que no ha encontrado nada más a mano para leer durante sus vacaciones en Marruecos. El plan maestro era arrimarse a algún buen mozo con la excusa de la foto y la revista, pero los días fueron pasando y…

A ver malavideros, algo estaremos haciendo mal cuando son nuestros colegas los que no paran de viajar, mientras nosotros nos quedamos aquí preparando el próximo número de la revista.

Así de dura es la vida del dibujante fanzinero, amigos lectores.

Muchas gracias a Ana por su aportación y ¡le deseamos más suerte en el terreno amatorio la próxima vez! 

Lunes, 16 de Octubre de 2006

¿A qué huelen los Duendes?

Archivado en: Se me va... - Iru @ 9:12 am

El sábado vi de nuevo a mi némesis dependentística en el supermercado. Sí, la Gwen Stacy de la sección de perfumería, la que se pinta las uñas en horas de trabajo y no atiende ni a su padre ya esté infartado en el suelo. Me dirigía a su sección a por compresas de tallaje y gramaje variado, muy absorbentes lalalá, cuando vi a un hombre maduro, encamisado, un pureta cualquiera, intentando interpelar a Gwen. Se ve que es nuevo en el barrio, porque a Gwen no se le llama, a Gwen se le invoca.

A qué huelen los duendes-Di-disculpe señorita…-dijo el hombre. 

-Caballero, ¡¿no ve que estoy ocupada?! Enseguida le atiendo… -refunfuñó Gwen con cara de fastidio infinito, mientras caminaba hacia el almacén agitando la brocha del colorete. Y nunca más se supo.

El hombre, del tipo de tímidos a quienes se les ponen granates las orejas, se quedó petrificado frente al estante de las compresas. Trataba de comprarar los envoltorios que tenía en la mano con los de la estantería.  Yo cogí mis cosas, las eché a la cesta y vi de reojo que Gwen Stacy se asomaba desde el almacén para comprobar si el cliente se había largado. Menuda tipeja está hecha.  

El hombre miraba y remiraba las compresas sudando la gota gorda. Mirar, comparar, mirar, comparar, mirar, comparar. Parecía un muñeco articulado. -¡La compresa que tenga este envoltorio que dé un paso al frente! Y lo peor, tener que volver a casa de vacío, con la mujer de un humor que cualquiera la aguanta. -¡Si es que no vales para nada, Antonio! ¡Ya lo decía mi madre! Así que hizo de tripas corazón y, rojo como un tomate, me preguntó:

-Señorita, si me hace usted el favor, es que mi mujer usa estas, euuuuh, euuuh, ESTO y me ha dicho que le compre, euh.. MÁS… Pero tienen que ser iguales y he cogido esto, que tiene dibujos, a ver si sirve.

-Pues la verdad es que no ha acertado en nada, oiga. Deje quieto el salvaslip para tanga negro, que su mujer espera que le lleve unas compresas normales con alas y otras en plan bragapañal para por la noche.

Ya se gana tranquila las lentejas Gwen Stacy. ¿Dónde estará el Duende Verde cuando se le necesita?

¡Buen lunes a todos! 

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Tema modificado por Iru Malavida de la plantilla original diseñada por Hadley Wickham