Puente surrealista: Dave Cooper y Beto Hernández
¿Qué pueden tener en común estos dos autores? ¡Ganas de fastidiarme el puente!
Ayer por la mañana, me leí lo que pensaba que iba a ser un cómic amable, de dibujo agradable, "majico": el pequeño tomito de Dave Cooper titulado Succión: El status de Basil. No sé si estaba con el día tonto o qué, pero no entendí ni jota. Un surrealismo medio futurista, medio vegetal, barros y lodos mediante, que me dejó petrificada en mi trono de loza. Creo que me gustó, pero no estoy muy segura. Es la historia de un inmaculado e inocente muchacho, sin maldad, que va a la ciudad y descubre la ruindad de sus semejantes. Creo. Paco Martínez Soria nos lo puso más fácil en La ciudad no es para mí. Directo a la pila de las relecturas.
Más tarde me atreví con Grip: El extraño mundo de los hombres, de Beto Hernández. ¿El extraño mundo de los hombres? Más bien: "el extraño mundo" y punto pelota. ¿Pero esto qué es? Pieles que hablan, tipos sin piel, niñas que guardan las dichosas pieles en la mochila, dioses que van y vienen, gente amnésica, enanas tetonas, mafias… ¡Basta ya! ¡Que una viene de leer Los Muertos Vivientes y no está preparada para semejantes historias! De momento, ahí se queda, a ver si otro día…
Como era previsible, entre el surrealismo comiquil y el bebercio nocturno, hoy me espera un largo miércoles de resaca. Ugh.
¡Buen día a todos!


